martes, 27 de septiembre de 2011

Degas y el ballet


La Royal Academy of Arts presenta una exposición dedicada al  pintor Edgar Degas y su interés por captar el movimiento artístico de la danza. Degas  y el  ballet recorre la trayectoria del artista, desde los inicios a comienzos de la década de 1870, hasta la expresividad sensual de su última etapa.











La exposición muestra el interés de Degas por la figura en movimiento con respecto a  los avances que experimentaron en paralelo a la fotografía y el cine incipiente. Es sabido el interés que tenía por estos avances técnicos. Utilizó, sobre todo,  la fotografía como materia de estudio  y para elaborar sus pinturas, logrando plasmar lo que los fotógrafos no conseguían debido a las limitaciones tecnológicas: el movimiento no solo de las bailarinas en el escenario o entre bastidores, sino cuando eran retratadas en el estudio del fotógrafo.












“Me  llamaban el pintor de las bailarinas. No comprenden  que, para mi, la bailarina es un pretexto para pintar hermosas telas y representar el movimiento”. En la época de Degas apenas había bailarines hombres en los escenarios. “Era  considerado de muy bajo nivel que un hombre bailara y  los hombres que iban al ballet lo que querían era ver  mujeres en el escenario. Eso no cambió hasta la llegada de Nijinski, bien entrado ya el siglo XX”.















Fuente: The Guardian




ACTUALIZADO EL 8 DE OCTUBRE





En 1881, Edgar Degas sorprendió en la sexta exposición impresionista con una de sus bailarinas... esta vez fuera del lienzo. La exhibición de la 'Pequeña bailarina de catorce años'('Petite danseuse de quatorze ans') fue la primera y última vez que Degas mostraría una de sus esculturas. Ahora, la casa Christie's saca a subasta una de las escasas copias en bronce de aquella exquisita escultura. El original de la pequeña bailarina —realizado en cera, con ropa y pelo real y de un metro de altura— ya causó un gran impacto entre coleccionistas y artistas en aquella exposición de 1881, debido a su naturalismo.

Degas se resistió a realizar ejemplares en bronce de ella, aunque diversos coleccionistas se lo pidieron. Sin embargo, tras su muerte en 1917, los herederos del artista encargaron entre 1921 y 1938 múltiples fundiciones en bronce de sus esculturas, incluyendo la pequeña bailarina. De ésta se realizaron un total de 28 ejemplares en bronce, la mayoría de las cuales forman parte de las colecciones de destacadas instituciones, como el Museo Metropolitano de Nueva York o la Galería Tate de Londres, y solamente 10 de estas figuras permanecen en colecciones privadas.



Fuente: El Mundo




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