miércoles, 25 de enero de 2017

Las Tropas de Mujeres Libres del Kurdistán (YJAK)




Gulan, de 19 años; Zerya, de 18 años; y Zilan, de 17 años de edad 
(de izquierda a derecha).


Dicen que si un miliciano muere en combate a manos de una mujer no irá al paraíso, sus alma arderá en el infierno, al contrario de lo que sucedería si muere a manos de un hombre. Debido a esta creencia, la mujer en el ejército kurdo supone un haram, es decir, una maldición. A medida que más mujeres kurdas toman las armas contra el Daesh, cada vez más yihadistas se ven obligados a tener en cuenta esta posibilidad.



Dicle, de 23 años.
Tiyda, de 30 años.



Diljin, de 21 años. 



Berivan, de 24 años.
 Dijlin, de 19 años. 



El proyecto fotográfico "Jin-Jiyan-Azadi: Mujeres, Vida, la Libertad", de Sonja Hamad,  intenta rastrear los deseos colectivos de estas luchadoras por la libertad. Sus fotos tratan de capturar no solo los rasgos individuales de estas mujeres, sino también sus destinos compartidos, descubriéndonos el medio cultural en el que se mueven. Por último, se presenta una visión de Kobani, una ciudad en Siria, que se ha convertido en un pueblo fantasma: edificios que a menudo solo existen en la memoria. Paredes baleadas, deshechas por los disparos; marcos de ventanas que solo muestran espacios vacíos.



Rüksen, de 20 años.
Serjin, de 22 años.



Shirin, de 21 años.


Las mujeres representadas aquí han estado en la vanguardia de una lucha sin cuartel contra el Daesh, arriesgando sus vidas en nombre de un país que nunca ha existido, aunque cada kurdo sabe cuáles son sus fronteras. Sin embargo, esta lucha no es sólo por su supervivencia, sino también por la libertad y la independencia. 











La lucha por la liberación se dirige igualmente hacia las viejas tradiciones sociales, en las que la dominación patriarcal tiene subyugados sus derechos. Ahora bien, esta situación de guerra ha abierto la posibilidad de cambiar algo. Estas son las mujeres que tienen menos que perder y mucho que ganar. 



Primavera kurda. El último recuerdo de los combatientes muertos 
en acción es a menudo la comida compartida antes de la batalla.



Para el líder del PKK, Abdullah Öcalan, la liberación de las mujeres es aún más importante que la liberación de la nación. Öcalan eligió hacer de las mujeres kurdas una parte fundamental del movimiento de liberación, la resistencia kurda y el despertar nacional. 







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